Carmen Berenguer
Que del bosque los abrojos
Que del bosque los abrojos
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Un brote expresa la emergencia de algo que se ha gestado antes: una enfermedad en el cuerpo, una flor en el tallo, una revuelta social, una epidemia. El acontecimiento natural o social adquiere en la escritura de Berenguer el sentido de una resistencia que emerge en un tiempo específico.
Hechos policiales o históricos y catástrofes naturales dispoen el estado de cosas en la extensión del territorio: de sur a norte, escenificando la fragilidad y lo imprevisible de vidas sin amparo social. Desamparadas. Berenguer lee y registra poéticamente brotes y rebrotes que advierten la preeminencia de la naturaleza: el florecer, el aluvión, la sequía, el terremoto o el derrumbe estaban antes. La poética del texto enfatiza una presencia imbatible que en la conjunción de vida y muerte exhibe su potencia. Cada acontecimiento natural anuncia una transformación, un devenir, nombrado en el signo del abrojo. Oculto en lo sombrío del bosque el brote reclama su emergencia en el ciclo del año, resistiendo al dominio, antes colonial, hoy neoliberal.
El libro póstumo de Carmen Berenguer, se nos presenta como un conjunto que escapa a las clasificaciones, voces surgen en su escritura para decir lo que el ojo ve, desde un lugar que la autora siempre ha arraigado a su obra, los sectores que han sido marginados de un sistema neoliberal, la desigualdad que se sostiene en el silencio del espectador y que hoy nos habla nuevamente a través de su trabajo escritural (Clara Queró).
El título 'Que del bosque los abrojos' cita una referencia al sur de Chile, espacio de bosques y naturaleza amenazada, donde crece el copihue rojo. Además de “abre ojo” en el decir popular, abrojo nombra al brote de la planta de tallos largos y rastreros, que compuesto de fuertes púas produce fruto y flor al mismo tiempo: el copihue y el coigüe. Abrojo y brote expresan una emergencia vital ineludible, cuenta una de las presentadoras, Raquel Olea.
