Virginia Woolf
Palabras para resistir la tormenta
Palabras para resistir la tormenta
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En estas páginas, la voz de Virginia Woolf se despliega sin mediaciones: íntima, urgente, luminosa. En sus cartas (dirigidas a su hermana Vanessa, a los cómplices de un tiempo irrepetible como Clive Bell, Lytton Strachey, Roger Fry, el poeta T. S. Eliot, o a mujeres sufragistas británicas cuya fuerza movía las calles y las conciencias, como Ethel Smyth o Philippa Strachey), se entrelazan las preocupaciones domésticas con la lucidez de una escritora que reflexiona sobre el acto de crear, el peso de la historia y las tensiones de su tiempo: el avance del fascismo, la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la lucha por los derechos de las mujeres y las transformaciones culturales de una Europa al borde del colapso. Woolf escribe de jardines y tempestades, de libros y dudas que la desvelan, de la amistad como amparo. Sus cartas son más que una correspondencia: son el mapa emocional de una escritora que observa y siente con la misma intensidad, que busca en la palabra la posibilidad de fijar lo efímero y de entenderse a sí misma. En ellas vibra el pulso de una época y de una vida, con toda su belleza y su fragilidad.
