Lecturas que abrigan
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Todas las estaciones vienen acompañadas de ciertos rituales. En primavera buscamos los jardines donde ir a hacer picnic y sacarles fotos a las recién florecidas calles, en verano tratamos de disfrutar el calor fuera, cerca de cuerpos de agua idealmente, y en otoño recogemos las hojas cafés que caen de los árboles y sacamos del closet los chalecos. En invierno buscamos una taza de té o café caliente, estemos donde estemos. Una vez dentro del refugio de la casa tratamos de encontrar una frazada, una ventana desde donde mirar la lluvia, o desde donde alejarnos para que no nos llegue ese frío polar. Y también buscamos historias.
Aunque no existe una regla que diga que en los meses fríos debemos leer más o elegir libros más largos, hay un cierto fenómenos cultural que lo avala. Pero el invierno no necesariamente cambia qué leemos, pero sí la forma en que nos relacionamos con la lectura. Cambia nuestro ritmo. Las tardes parecen extenderse, pasamos más tiempo en casa –dentro de lo que nos permite el trabajo– y aparecen esos momentos que durante el resto del año, sobre todo el verano, escasean. La lectura deja de ser así un espacio entre obligaciones y se convierte en ese refugio, en ese hobby que puedes hacer mientras te acurrucas en el sillón.
Quizás por eso hablamos de libros que abrigan. No porque sean optimistas –necesariamente– o de mínimo quinientas páginas, sino porque nos ofrecen una historia envolvente que nos acompaña al pasar ese tiempo refugiado. Este puede traducirse en leer una novela que nos absorba por completo y nos haga leer hasta la madrugada, un ensayo que ponga a prueba las palabras, un libro de cuentos donde poco a poco nos damos cuenta de que las historias están hilvanadas o un poema, donde buscamos una emoción distinta a la que estamos experimentando en esta temporada.
Leer puede ser una forma de hacer un pausa, o bien puede invitar a anotar, pensar, y activar partes del cuerpo que no necesitan moverse al exterior para ser usadas; como tu cerebro. Te dejamos algunas de nuestras recomendaciones para hacer del invierno una temporada de lectura.
Clásicos
Hay libros que no necesitan presentación porque nunca dejan de dialogar con nuevas generaciones de personas lectoras. Volver a los clásicos es descubrir que las preguntas sobre el amor, la identidad, el miedo o la libertad siguen tan vigentes como cuando fueron escritas. Este invierno, son una invitación a leer despacio y dejarse acompañar por voces que marcaron la historia de la literatura.

Cuentos completos de Virginia Woolf
Los cuentos de Virginia Woolf condensan muchas de las búsquedas que hicieron de su obra una de las más influyentes del siglo XX. Entre escenas cotidianas, paseos, conversaciones y momentos aparentemente insignificantes, Woolf explora la memoria, el paso del tiempo y la vida interior de sus personajes con una sensibilidad única. Un libro para leer sin prisa, para dejarse llevar por la belleza de cada página.

Frankenstein de Mary Shelley
En Frankenstein el monstruo no tiene una madre, solo un padre. Lo que es biológicamente imposible, pero que vemos cada día más cercano con el avance de la IA y las empresas lideradas por hombres. Así de transversal es la historia sobre la creación, la responsabilidad y el deseo de pertenecer que Mary Shelley exploró en esta novela publicada originalmente en 1818. Ideal para estos días fríos, cuando las novelas góticas encuentran su mejor atmósfera.

Sentido y sensibilidad de Jane Austen
Con la ironía y agudeza que caracterizan a Jane Austen, esta novela sigue las vidas de las hermanas Dashwood mientras enfrentan las expectativas sociales, el amor y la incertidumbre económica. Entre conversaciones, bailes y malentendidos, Austen construye personajes memorables que siguen resultando cercanos más de dos siglos después de su publicación. Una lectura tan reconfortante como inteligente que pronto tendrá una nueva adaptación al cine.
Contemporáneas
Las escritoras contemporáneas siguen ampliando los límites de la narrativa con historias que exploran el presente desde perspectivas diversas y originales. Entre la extrañeza, la memoria, el cuerpo y las relaciones humanas, estas novelas nos recuerdan que la literatura sigue encontrando nuevas formas de nombrar el mundo.

La intrusa de Irene Pujadas
Con una prosa precisa y un humor tan extraño como incómodo, Irene Pujadas construye una novela donde lo cotidiano comienza a desplazarse hacia lo absurdo. La intrusa juega con la extrañeza, los vínculos y aquello que irrumpe para alterar una aparente normalidad, confirmando a su autora como una de las voces más originales de la narrativa catalana contemporánea.

Nazarena de Karina Sainz Borgo
Aquí la autora retrata a una mujer que intenta sobrevivir en un entorno marcado por la violencia y la desigualdad. Con una escritura intensa en torno a la convivencia y los secretos de ocho hermanas, Nazarena explora la dignidad, la fe y la resistencia frente a un mundo hostil, consolidando el universo narrativo que la autora ha desarrollado desde La hija de la española.

Cruza de Camila Vazquez
Camila Vázquez explora la identidad, el cuerpo y los vínculos familiares desde una escritura íntima y afilada. La novela se mueve entre la memoria y el presente para preguntarse qué heredamos, qué elegimos conservar y qué significa habitar un territorio propio cuando las fronteras —personales y sociales— parecen siempre estar en movimiento.
Viajes
No hace falta salir de casa para recorrer otros territorios. Estos libros convierten la lectura en un viaje hacia culturas, ciudades, paisajes y formas de mirar distintas. Desde la crónica, estos libros nos dicen que viajar también puede hacerse pasando una página.

Yamato damashii. Ritos y tradiciones del japón antiguo de Judith Gautier
Publicado originalmente en el siglo XIX, este libro reúne relatos y observaciones sobre las costumbres, ceremonias y creencias del Japón tradicional. Judith Gautier ofrece una mirada fascinada por una cultura que entonces era casi desconocida en Occidente, convirtiendo la lectura en un viaje por leyendas, rituales y formas de entender el mundo.

Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enriquez
A medio camino entre la crónica de viajes, el ensayo y la autobiografía lectora, Mariana Enriquez visita cementerios de distintas ciudades del mundo para contar sus historias, personajes y obsesiones. Cada parada es una excusa para hablar de literatura, arte, memoria y muerte, con la voz apasionada e irreverente que caracteriza a la autora argentina.

El viaje de arbóreo de María José Ferrada
María José Ferrada propone un recorrido poético donde el viaje es también una forma de descubrir el mundo y transformarse con él. Con ilustraciones y una escritura delicada, este libro invita a lectores de todas las edades a detenerse en los pequeños detalles que hacen extraordinario cualquier trayecto.
Biográficos
Leer la vida de otras personas en una página es algo preciosamente íntimo. Y al mismo tiempo una forma de comprender mejor sus obras y su tiempo. Esta memoria, biografía y diario acercan a escritoras que transformaron la literatura y a experiencias profundamente humanas, donde la escritura aparece como una herramienta para recordar, resistir y entender el mundo.

En la naturaleza las cosas crecen de Yiyun Li
En este libro profundamente personal, Yiyun Li escribe sobre el duelo tras la muerte de sus hijos, pero también sobre la memoria, el lenguaje y la posibilidad de seguir viviendo. Sin caer en el sentimentalismo, construye una reflexión conmovedora sobre el amor, la pérdida y el poder de la escritura para acompañar aquello que parece imposible de nombrar.

La mujer que escribió Frankenstein de Esther Cross
Esta biografía recupera la vida de Mary Shelley más allá del mito de la joven que escribió una de las novelas más importantes de la literatura universal. A través de su historia personal, sus relaciones familiares, sus pérdidas y su contexto intelectual, el libro revela a una escritora brillante cuya obra fue mucho más amplia que Frankenstein.

Diarios de Katherine Mansfield
Estos diarios permiten entrar en el taller íntimo de una de las grandes cuentistas del siglo XX. En sus páginas conviven apuntes sobre la escritura, la enfermedad, los viajes, la amistad y las dudas creativas, ofreciendo el retrato honesto de una autora que nunca dejó de observar el mundo con extraordinaria sensibilidad.
Poesía
Hay inviernos que piden silencio, y pocos géneros saben habitarlo como la poesía. Estos libros invitan a detener el ritmo, releer un verso, dejar que las imágenes resuenen y encontrar, entre pocas palabras, emociones que muchas veces la prosa no alcanza a decir.

Las gemelas, el sueño de Ursula K. Le Guin y Diana Bellesi
Este diálogo poético entre Ursula K. Le Guin y Diana Bellessi nace de la amistad, la traducción y el intercambio de cartas. Sus poemas conversan entre sí sobre la naturaleza, el tiempo, la creación y la experiencia de vivir, construyendo un libro donde dos voces fundamentales encuentran un territorio común.

Lo que me dijo el silencio de Winett de Rokha
La poesía de Winétt de Rokha combina fuerza, intimidad y una profunda conciencia del mundo que la rodea. Esta edición recupera una obra esencial de la poesía chilena, permitiendo reencontrarse con una autora cuya voz fue durante mucho tiempo injustamente relegada.

Poemas para otakus de Paola Llamas
Paola Llamas cruza la cultura popular japonesa con la experiencia cotidiana para construir una poesía cercana, divertida y profundamente emocional. Entre referencias al anime, el manga y los videojuegos aparecen preguntas sobre el amor, la identidad y la nostalgia, haciendo de este libro una propuesta tan original como entrañable.
Ensayos
A veces refugiarse en un libro también significa hacerse preguntas. Los ensayos nos permiten mirar la realidad desde otros ángulos, cuestionar nuestras certezas y descubrir nuevas ideas. Estas recomendaciones reúnen voces que reflexionan sobre la sociedad, la naturaleza, la literatura y las historias que contamos para entender quiénes somos.

Las otras de Alia Trabucco
En estos ensayos, Alia Trabucco Zerán explora las palabras que quedan en los márgenes y las preguntas que atraviesan nuestro presente. En una de sus escrituras más íntimas, Alia explora desde la literatura, la memoria y la experiencia cotidiana, cómo el lenguaje construye los relatos que seguimos manteniendo. Una lectura que invita a pensar sin ofrecer ninguna respuesta, solo caminos.

Volvámonos verdes de Katherina Tesar
Con un enfoque cercano, Katherina Tesar mapea la crisis ecológica proponiendo repensar nuestra relación con el medioambiente. Invita a comprender cómo nuestras vidas están intrínsecamente unidas a la vida de la tierra. Es una lectura tan simple como desafiante.

Un Aladino y dos lámparas de Jeannete Winterson
Jeanette Winterson toma como punto de partida Las mil y una noches para reflexionar sobre el lugar que ocupan las historias en nuestras vidas. Entre el ensayo, la autobiografía y la relectura de los cuentos tradicionales, la autora explora cómo la imaginación puede convertirse en una forma de resistencia, consuelo y transformación. Un libro que celebra el acto de narrar y nos recuerda por qué seguimos necesitando la ficción.
Lamentablemente el invierno siempre termina, pero las historias que encontramos en él suelen quedarse mucho más tiempo. O hasta que el próximo año pensemos en lo que leímos en esta estación pasada. Pues, una de las mayores virtudes de la lectura es seguir acompañándonos cuando buscamos hacernos preguntas, calma o simplemente ofrecernos un lugar donde volver –quizás también sea buen tiempo para volver a un libro favorito–.
Esperamos que estas recomendaciones te inviten a descubrir una nueva autora, a reencontrarte con una lectura que quizás ya estaba en tu lista de pendientes o regalarte un momento de pausa y refugio que a veces no notamos que necesitamos. Que tu invierno esté lleno de libros que abracen, desafíen y permanezcan.
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