El club de lectura como refugio: por qué leer juntas importa más que nunca
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En tiempos de incertidumbre política, crisis sociales y humanitarias a lo largo del mundo, los espacios donde pensar en conjunto se vuelven cada vez más necesarios. Leer puede ser un acto íntimo, pero también profundamente político cuando se comparte.
En La ejemplar, nuestro club de lectura de suscripción mensual, ese gesto simple por fuera —leer un libro y comentarlo— se va transformando mes a mes en un espacio donde las preguntas importan tanto como las respuestas, donde la experiencia de las mujeres entra al centro de la conversación y donde la literatura se convierte en una forma de sostenernos.
Un club de lectura puede parecer, desde fuera, solo un grupo de personas que comenta libros. Pero cuando se construye con cuidado y con una comunidad que comparte inquietudes, se convierte en algo distinto. En La ejemplar, la lectura es una práctica colectiva donde cada libro abre una conversación sobre la experiencia humana, sobre temas que atraviesan las vidas de todas las personas; el cuerpo, el trabajo, la maternidad, el deseo, la violencia, el poder, la precariedad, el amor o la libertad.
No se trata de leer “correctamente” ni de tener interpretaciones eruditas. Se trata de pensar juntas.
Y en momentos donde el debate público suele volverse hostil o simplificado, un club de lectura puede transformarse en un pequeño refugio. Un lugar donde las conversaciones pueden ser complejas, donde la experiencia personal tiene valor y donde el desacuerdo también es parte del aprendizaje.
Aunque hoy existen clubes de lectura de todo tipo, su origen está profundamente ligado a la historia de las mujeres.
Durante los siglos XVIII y XIX, cuando el acceso femenino a la educación formal era limitado y la participación en la esfera pública estaba restringida, muchas mujeres comenzaron a organizar círculos de lectura privados. En estos espacios leían novelas, ensayos, poesía y textos políticos, y discutían ideas que muchas veces no podían expresar abiertamente en otros lugares.
Estos círculos no eran solo reuniones literarias, sino que funcionaban como espacios de formación intelectual y de sociabilidad. En diferentes países de habla inglesa, los llamados reading circles o literary societies permitieron que mujeres debatieran filosofía, ciencia, política y literatura. En Latinoamérica, los salones literarios del siglo XIX también cumplieron este rol, eran espacios donde las mujeres podían participar en la conversación cultural de su época.
En Chile el primer club de lectura de mujeres registrado fue el “Círculo de lectura” apoyado por el Club de Señoras de Santiago, que nació desde la revista Familia con su sección “La hora de los libros”, donde Amanda Labarca, docente, escritora y activista feminista, quien fue la primera mujer en ser profesora titular de la Universidad de Chile, desarrolló diversas actividades con la finalidad de organizar a mujeres de diferentes clases sociales interesadas en la lectura, el desarrollo intelectual y el intercambio de ideas políticas. Una de estas iniciativas fue el “Círculo de lectura” fundado en 1915.
Su objetivo fue promover espacios de lectura de clásicos y de obras contemporáneas a la par de fomentar la educación para las mujeres y desarrollar encuentros de discusión e intercambio de ideas sobre los textos. Las integrantes se reunían semanalmente para compartir lecturas, además de discutir diferentes contextos culturales.

Así es como, históricamente, leer juntas ha implicado una forma de entrar al mundo de las ideas cuando ese mundo no estaba pensado para nosotras.
Con el tiempo, muchos de estos círculos evolucionaron hacia movimientos culturales más amplios, como bibliotecas populares, clubes feministas, círculos de escritura y organizaciones educativas. Es decir, la lectura compartida ha sido históricamente una herramienta de autonomía intelectual para las mujeres.
Leer para hacernos preguntas.

En La ejemplar esa tradición sigue viva, aunque adaptada a nuestro presente.
Cada libro que llega a la comunidad no busca entregar respuestas ante el mundo. Al contrario, uno de los criterios fundamentales de la selección de los libros que leeremos es que sean textos que nos ayuden a abrir preguntas.
A lo largo de los ya 39 libros que hemos leído junt@s, han aparecido temas muy diversos, entre los cuales podemos destacar los siguientes: el deseo femenino, la maternidad ambivalente, la violencia estructural, la vida doméstica, la precariedad económica, cómo se desempeña el poder político en nuestras vidas, formas de resistencia cotidiana, la importancia de luchar en contra de la censura, amor en tiempos de guerra y la formación de vínculos contemporáneos, entre muchos otros.
A veces leemos autoras contemporáneas que están escribiendo hoy desde sus propias experiencias. Otras veces volvemos a autoras clásicas que abrieron caminos antes que nosotras. Y la dicotomía entre todas es igual de importante que la diferencia de sus raíces, desde donde vienen y desde dónde nos hablan. Porque construir la biblioteca de La ejemplar también ha implicado trazar genealogías, reconocer que las preguntas que nos hacemos hoy vienen de una conversación mucho más larga.
El próximo libro que leeremos en la comunidad aún es secreto, pero podemos adelantar algo de su espíritu. La autora de esta obra es una escritora italiana que dedicó gran parte de su trayectoria a observar críticamente las estructuras sociales contemporáneas, las desigualdades, las formas de precariedad que se nos presentan en estos días y cómo cada persona se sostiene dentro de este sistema. Su escritura es muy irónica, divertida incluso, aún cuando narra temas profundos y algunas veces dolorosos, todo esto combinado con reflexiones políticas atingentes. A lo largo de su carrera también fue una voz influyente en debates culturales y feministas en Italia. El libro que leeremos de ella reúne historias que se entrelazan unas con otras hasta dar la sensación de estar leyendo una sola gran historia. Sus personajes están atravesados por cambios que los obligan a reinventarse, a encontrar formas inéditas de supervivencia emocional. Es una obra que mira de frente la fragilidad de la vida contemporánea, pero también las estrategias que inventamos para seguir adelante.
La naturaleza del texto es lo que más nos atrajo para la selección de él, como leen, son temáticas que siguen necesitando de una conversación constante, y nosotras, con esta y cada elección, nos posicionamos para poder amplificar estas discusiones.
Hoy existen muchos clubes de lectura. Y eso es una buena noticia: significa que cada vez más personas quieren leer en comunidad. Pero La ejemplar tiene algo particular. No es solo un club para comentar un libro al mes. Es una comunidad que se construye a partir de ciertas convicciones:
- que la literatura puede ayudarnos a entender mejor el mundo que habitamos.
- que la experiencia de las mujeres merece ser narrada, discutida y pensada con profundidad
- que leer autoras diversas amplía nuestro horizonte cultural
-
que hacer preguntas es una forma de pensamiento crítico
Y también algo aún más simple, la fiel creencia de que leer acompañadas cambia la experiencia de la lectura. Un libro leído en soledad puede conmoverte. Un libro leído en comunidad puede transformarse en conversación, en reflexión compartida, en nuevas formas de mirar la realidad.
En nuestros tiempos, ese gesto —leer juntas y pensar juntas— también puede ser una forma de resistencia.
Si quieres ser parte de esta comunidad de lectura, puedes suscribirte a La ejemplar y recibir cada mes un nuevo libro, junto a diferentes materiales y espacios de conversación que construimos colectivamente.
Porque a veces un libro no solo se lee.
También se convierte en un lugar donde encontrarnos.
1 comentario
“No se trata de leer “correctamente” ni de tener interpretaciones eruditas. Se trata de pensar juntas.
Y en momentos donde el debate público suele volverse hostil o simplificado, un club de lectura puede transformarse en un pequeño refugio. Un lugar donde las conversaciones pueden ser complejas, donde la experiencia personal tiene valor y donde el desacuerdo también es parte del aprendizaje."
Nada más que agregar, simplemente perfecto