{"product_id":"interrumpir-el-monologo-masculino","title":"Interrumpir el monólogo masculino","description":"\u003cp\u003eRetrocedo un par de siglos o tres para recordarnos que la ley y la medicina no siempre\u003cbr\u003econtrolaron la decisión reproductiva de las mujeres –ese control es un hecho reciente en\u003cbr\u003eel largo recorrido de nuestra especie. El hombre prehistórico demoró milenios en\u003cbr\u003eentender cómo era que una mujer quedaba embarazada o, más bien, en entender que el\u003cbr\u003ecoito era un acto potencialmente procreativo. Y demoró en descubrir que el semen\u003cbr\u003econtenía espermios que no eran homúnculos diminutos (como algunos modernos\u003cbr\u003eespeculaban) sino células que, para dar curso a la concepción, debían unirse al óvulo (otra\u003cbr\u003ecélula que tampoco era homúnculo).\u003cbr\u003eY si hablo del hombre o de los hombres es porque estos no sabían nada sobre el\u003cbr\u003ecuerpo femenino, mucho menos sobre cómo funcionaba el cuerpo materno. Hasta bien\u003cbr\u003eentrado el siglo xvii ese fue un territorio exclusivo de las mujeres. Está demostrado que en\u003cbr\u003emuchas culturas ellas asistían a las embarazadas, ya fuera para recetarles cocimientos\u003cbr\u003econtraceptivos o abortivos o para auxiliarlas en el parto y en el cuidado de los hijos. En\u003cbr\u003etodas esas culturas antiguas el conocimiento femenino era traspasado de unas a otras por\u003cbr\u003eel ejemplo y la oratoria, y si ese saber no quedó documentado es porque la escritura fue\u003cbr\u003eherramienta de los hombres.\u003cbr\u003eLo confirman hoy muchos estudiosos, sobre todo muchas estudiosas: que los\u003cbr\u003ehombres comprendieron sólo hace unos siglos que debían arrebatarles esos saberes y\u003cbr\u003eesos poderes de los que ellos carecían para poner el cuerpo y la reproducción femenina a\u003cbr\u003esu servicio. Se impuso la prohibición jurídica de las prácticas pro y contra reproductivas (la\u003cbr\u003eacusación de brujería era eso) y se castigó a quienes desobedecían (asesinándolas como a\u003cbr\u003ela célebre Celestina de Fernando de Rojas, e incluso quemándolas vivas en la pira durante\u003cbr\u003eel medioevo). De manera menos violenta, a las que sabían de mujeridad se las desplazó de\u003cbr\u003esus oficios por vía de la profesionalización de la medicina y la creación de la disciplina\u003cbr\u003eobstétrica que requería de unos estudios vedados a las mujeres. Los médicos del siglo xviii\u003cbr\u003ese autodenominaron los depositarios de la “verdad” procreativa y silenciaron la voz (el\u003cbr\u003econocimiento, el testimonio, el deseo) de las embarazadas auspiciados por leyes\u003cbr\u003ecómplices dictadas por otros hombres.\u003cbr\u003eLa poeta, la investigadora, la docente, la activista Ángela Neira-Muñoz, decidió escribir\u003cbr\u003esobre y con “las amigas”, escribir lo que ellas le contaron, lo que ellas no pueden decir sin\u003cbr\u003eexponerse a un juicio(…) Es Ángela Neira-Muñoz la que narra por ellas cómo se\u003cbr\u003econstituyeron “las amigas” en 2016 y cómo se fueron multiplicando a lo largo de la\u003cbr\u003esiguiente década.\u003c\/p\u003e","brand":"Angela Neira Muñoz","offers":[{"title":"Ediciones Mujeres de letras","offer_id":46678280241372,"sku":"9789564203737","price":19000.0,"currency_code":"CLP","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/0556\/9737\/5401\/files\/interrumpir.png?v=1750966965","url":"https:\/\/www.autoraslibreria.cl\/products\/interrumpir-el-monologo-masculino","provider":"Autoras Librería","version":"1.0","type":"link"}