Blog Autoras Librer铆a

D铆a del libro 2023 馃摎 Las grandes mujeres en la literatura

D铆a del libro 2023 馃摎 Las grandes mujeres en la literatura

Cuando Virginia Woolf dict贸 en 1928 su conferencia en Girton College聽 sobre las mujeres y la escritura - que m谩s tarde se publicar铆a con el nombre de Una Habitaci贸n Propia - se lament贸 por la falta de representaci贸n de personajes femeninos fidedignos en la historia de la literatura. Al ser el g茅nero masculino el que ten铆a acceso a la escritura y publicaci贸n, aquel sesgo empa帽aba la 贸ptica con la que se escrib铆an a las mujeres en la historias, siempre vistas por alguien m谩s y no por s铆 mismas.聽

聽鈥淓s raro pensar que las grandes mujeres de las novelas fueron, hasta los d铆as de Jane Austen, no s贸lo vistas por el otro sexo, sino vistas exclusivamente en relaci贸n con el otro sexo. Y qu茅 peque帽a parte de la vida de una mujer es esa, y qu茅 poco puede entender un hombre cuando 茅l la observa a trav茅s de los anteojos negros o rosados que el sexo le coloca sobre su nariz鈥.聽

Pero, entre las escritoras que se vieron obligadas a seguir y repetir un modelo preestablecido que no las representaba, Virginia Woolf encontr贸 dos excepciones:聽

鈥淪贸lo Jane Austen y Emily Bront茅 lo hicieron. Este es el otro m茅rito, quiz谩s el mejor de los que tienen. Ellas escrib铆an como escriben las mujeres, no como lo hacen los hombres. De las miles de mujeres que escrib铆an novelas entonces, s贸lo ellas dos ignoraron las admoniciones del eterno pedagogo: escribe esto, piensa aquello. S贸lo ellas fueron sordas a esa persistente voz, ahora rezongona, ya protectora, ya tir谩nica, ya herida, ya escandalizada, ya paternal, ya enfurecida, esa voz que no puede dejar a las mujeres solas, que debe estar tras ellas, como un gobierno demasiado escrupuloso (鈥) Jane Austen lo mir贸 (el instrumento usado por la literatura masculina) y se ri贸 de 茅l, e ide贸 una construcci贸n perfectamente moldeada para su propio uso, y no se apart贸 jam谩s de 茅l鈥澛

Nacida el 16 de diciembre de 1775 en Hampshire, Inglaterra, Jane Austen fue una novelista brit谩nica de la 茅poca georgiana, fecha en la que predomina la聽 prosa augusta, destacando el ensayo, la s谩tira y el desarrollo de la novela. Siendo la s茅ptima hija de una familia de burgueses rurales, Jane vivi贸 desde ni帽a las exigencias y preceptos de una clase social dominada por el af谩n de aparentar y cuidar su imagen. Y quiz谩s por eso sus protagonistas se encontraban continuamente en la misma situaci贸n que ella; j贸venes y so帽adoras pero a la vez enfrentadas al irremediable destino del matrimonio y las expectativas de sus familias.聽聽

Y en lugar de criticar, en lugar de apuntar con el dedo o soltar un manifiesto, Jane Austen se enfrent贸 a las normas sociales de una forma nueva y diferente; represent谩ndolas con tanta naturalidad que a primera vista no se distingu铆a su elegante tono de burla. Disfrazada en lo que parece ser la novela amorosa - esas historias de amor consideradas en la 茅poca como algo menor - Jane Austen presenta sutilmente en su obra una radiograf铆a y cr铆tica a聽 la sociedad de la 茅poca, paseando por diferentes personajes y situaciones. Tambi茅n la autora parodi贸 otros g茅neros, como el caso de la novela g贸tica - muy popular en la 茅poca - de la cual se burl贸 con La Abad铆a de Northanger.聽

Orgullo y prejuicio, publicado en 1813, comienza inmediatamente denotando el tono agudo e ir贸nico de la autora, escondiendo el juicio que聽 ella est谩 realizando como un subtexto:聽 鈥淓s una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa"

As铆, Jane Austen dejaba en evidencia las normas sociales que le parec铆an rid铆culas con un discurso doble, parodiando sin hacerlo evidente. Aprovechando este mecanismo, Austen tambi茅n abog贸 por los derechos de la mujer, dando cuenta de lo risible de ciertas reglas y expectativas:聽

鈥淐asarse hab铆a sido siempre su objetivo; era la 煤nica forma respetable de que una mujer educada y de escasa fortuna se asegurara el porvenir y, aunque no garantizara su felicidad, era el mejor modo de no pasar privaciones鈥.聽

Tambi茅n, en un tono burl贸n, Elizabeth Bennet, la protagonista de Orgullo y Prejuicio, reflexiona sobre los est谩ndares que se les impon铆a a las mujeres de la 茅poca, dando cuenta de lo imposible que eran para alcanzar y de c贸mo aquello las limitaba.聽

鈥淣o me sorprende ahora que conozca s贸lo a seis mujeres perfectas. Lo que me extra帽a es que conozca a alguna鈥.聽

La aparente estructura rom谩ntica de sus novelas y sus comunes finales felices en que la protagonista encontraba el amor, permit铆an que las cr铆ticas sociales que Jane Austen realizaba fueran indetectables para el lector despistado. As铆, la autora encontraba la libertad para decir lo que quer铆a a pesar de las reglas y modelos predominantes de la 茅poca聽 creando un espacio discursivo propio. Quiz谩s aquel lugar metaf铆sico que elaboraba con sus palabras - ese mismo que Virginia Woolf despu茅s le aplaudir铆a - era su cuarto propio.聽

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽***


Justamente un a帽o despu茅s de la muerte de Jane Austen, el 30 de julio de 1818 nace en Haworth, Inglaterra, la otra escritora que para Virginia Woolf ser铆a una excepci贸n, Emily Jane聽 Bronte.聽

Siendo la quinta de seis hermanos, luego de cursar聽 estudios en internados y haber ejercido ella misma como institutriz durante un breve per铆odo, Emily pas贸 sus 煤ltimos a帽os dedicada a la casa familiar y a las labores del hogar. Junto a sus hermanas Charlotte y Anne - quienes tambi茅n se volver铆an c茅lebres autoras - se recluyeron en fantas铆as e historias que inventaban en modo de reponerse de la prematura muerte de su madre y otras dos hermanas.聽 Se dice que Emily pas贸 a ser una聽 persona m谩s bien recluida que no sali贸 de su casa durante gran parte de su vida. As铆, encerradas entre cuatro paredes, las hermanas dieron rienda suelta a su imaginaci贸n, creando mundos y poes铆as, sin la presi贸n ni expectativas de nadie. Entre lavar la ropa y cocinar, las hermanas Bronte se permit铆an so帽ar de una forma que, fuera de su casa, no siempre se les permit铆a a las mujeres. Quiz谩s ah铆 recae aquella libertad que Virginia Woolf rescata en la prosa de Emily Bronte, aquel 铆mpetu m谩s all谩 de las reglas y discursos predominantes de la 茅poca.
Empero, ese cuarto propio se vio corrompido cuando las hermanas intentaron salir de ah铆 por primera vez. En 1846, Emily, Charlotte y Anne publican en conjunto un libro de poes铆as, el cual tuvo p茅sima acogida y logr贸 vender tan solo dos copias.聽

Aun as铆, Emily no se dej贸 desmotivar聽 y continu贸 trabajando en su proyecto de largo aliento, la novela Cumbres Borrascosas. Finalmente, en 1847 su 贸pera prima es publicada. Pero nuevamente la recepci贸n no fue la esperada, ya que su estilo result贸 ser聽 muy novedoso para los cr铆ticos y lectores de la 茅poca, los cuales tuvieron apreciaciones negativas. El mundo todav铆a no estaba preparado para Emily Bronte. Parec铆a que nadie estaba listo todav铆a para que una mujer construyera una voz propia.聽

Un a帽o despu茅s de la fracasada publicaci贸n de Cumbres Borrascosas, Emily Bronte muri贸 de tuberculosis a la edad de cuarenta a帽os, y茅ndose del mundo pensando que su novela hab铆a sido un fracaso y sin saber que su obra se convertir铆a despu茅s en una de las m谩s valoradas e importantes de la literatura inglesa.聽

Mediante la tormentosa historia de Cumbres Borrascosas, Emily Bronte logr贸 desnudar los aspectos m谩s siniestros y oscuros de la naturaleza humana, construyendo as铆 un profundo an谩lisis psicol贸gico de sus protagonistas al mismo tiempo que representaba la peque帽ez y desolaci贸n de los individuos en un mundo cruel e insensible, aquello siendo representada por la descontrolable y destemplada naturaleza. Ambos protagonistas, Catherine y Heathcliff, eran personas dolidas y traumadas, con sentimientos contradictorios y afanes de hacerle da帽o al resto. Aquellas contradicciones interiores no fueron comprendidas por los lectores de la 茅poca, los cuales tildaron a los personajes como amorales y aversivos. Al mismo tiempo, Catherine signific贸 una innovaci贸n para la representaci贸n femenina, ya que no se basaba en los modelos preestablecidos de personajes femeninos. Dif铆cil de clasificar y ni villana ni santa,聽 Catherine ten铆a una naturaleza ambigua e indescifrable, mostrando as铆 las complejidades interiores en las que una mujer pod铆a existir.聽


Muchas personas se han preguntado c贸mo una mujer que jam谩s sali贸 de su casa ni tuvo relaciones amorosas聽 logr贸 escribir una obra tan monumental sobre la vida y el deseo. Pero quiz谩s no es necesario vivir para poder escribir as铆, sino m谩s bien - tal como Virginia Woolf postulaba - encontrar un lugar propio y escuchar, del mismo modo que Emily hizo.聽

Encerrada en su peque帽o espacio, en la intimidad de su hogar, Emily se hab铆a adelantado al tiempo sin nunca enterarse de que lo hizo.聽



聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽***


Muchos a帽os antes de que Virginia Woolf les hablara聽 a las alumnas del Girton College sobre el cuarto propio y que Jane Austen y Emily Bronte escribieran sus grandes obras,聽 en 1651聽 nac铆a en M茅xico Juana In茅s de Asbaje y Ram铆rez de Santillana, m谩s conocida como Sor Juana In茅s de la Cruz. Sor Juana fue una poetisa mexicana, una de las m谩s reconocidas exponentes del siglo de oro de la literatura en espa帽ol.

Nacida en una familia de criollos, tuvo sus primeros acercamientos con la literatura en la biblioteca de su abuelo, donde pudo leer a los cl谩sicos griegos y latinos y descubrir su vocaci贸n por las letras. Ella misma escribi贸 que a los tres a帽os ya sab铆a leer y que dedic贸 gran parte de su infancia a estudiar. Es m谩s, incluso intent贸 convencer a su madre de que la enviaran a la universidad vestida de hombre. Pero el sistema colonial en el que Sor Juana hab铆a nacido no permit铆a a las mujeres civiles estudiar ni mucho menos asistir a la universidad, ya que deb铆an casarse y ser due帽as de hogar.

Reacia a la opci贸n de contraer matrimonio y empe帽ada en continuar estudiando, Sor Juana entra en 1665 a la orden religiosa, ya que las monjas, a diferencia de las mujeres civiles, ten铆an acceso al estudio y a la vida intelectual. La vida en un convento no solo les daba a las mujeres acceso al estudio, sino que tambi茅n a la vida pol铆tica, ya que la Iglesia ten铆a importante rol en la sociedad colonial. En un principio, Sor Juana entr贸 a la orden de las Carmelitas Descalzas, pero no pudo adaptarse a la rigidez y disciplina de ah铆, as铆 que finalmente opt贸 por el convento de San Jer贸nimo, lugar donde sirvi贸 hasta su muerte.

Durante su vida como monja, Sor Juana public贸 una vasta e importante producci贸n literaria; sonetos, redondillas, romances, entre otras. Una de sus redondillas m谩s famosas es una recriminaci贸n a la injustos y c铆nicos que son los juicios de los hombres hacia las mujeres:

鈥渉ombres necios que acus谩is

a las mujeres sin raz贸n

sin ver que sois la ocasi贸n

de lo mismo que culp谩is

si con ansias sin igual

Solicit谩is su desd茅n

聽驴Por qu茅 quer茅is que obren bien

si las incit谩is al mal? (17)

Aun as铆, cuesta imaginar que Sor Juana haya podido encontrar realmente un espacio libre y aut贸nomo dentro de un convento. El cuarto propio no estaba tan al alcance.聽 Juana no pod铆a actuar completamente a su voluntad, ya que viv铆a al servicio de los altos mandos de la Iglesia, al igual que el resto de las monjas. Aquello queda muy claro en las disputas de los a帽os 1691 y 1692, en las que a Sor Juana se le proh铆be el estudio como penitencia por sus descuidos a las labores religiosas y es relegada a los trabajos de la cocina. En cierto sentido, su vocaci贸n religiosa se vio empa帽ada por su vocaci贸n intelectual y literaria, ella misma hab铆a admitido entrar a la orden religiosa por motivos personales. Mientras permanece en el convento, Sor Juana se vuelve una figura central en la cultura mexicana y escribe importantes versos y sonetos, lo que despert贸 sospecha en los otros miembros de la Iglesia, ya que daba la impresi贸n de estar m谩s entregada a la creaci贸n literaria que a sus quehaceres religiosos. Aquella percepci贸n se agravia luego de la pol茅mica carta Atenag贸rica. Sor Juana escribi贸 la ya mencionada carta en noviembre de 1690, criticando el serm贸n de Antonio Vieria sobre las finezas de Cristo. En 茅sta, la poeta plantea que la fe en parte es una creencia personal y, por lo mismo, puede tener diferentes interpretaciones y manifestaciones. Su carta fue mal recibida y su compromiso con las labores religiosas fueron cuestionados.

Debido a esto, Sor Juana escribe en marzo de 1691 la carta Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, una defensa a los estudios cuyos usos de la ret贸rica y t茅cnicas discursivas nos recuerdan a aquello que Virginia Woolf alentaba a las escritoras a hacer. Es decir, a crear un discurso propio e independiente de la hegemon铆a. La carta comienza con Sor Juana excus谩ndose en su tardanza en responder, justific谩ndose de no encontrarse digna para su interlocutora:

鈥淢uy ilustre se帽ora, mi se帽ora: no mi voluntad, mi poca salud y mi justo temor han suspendido tantos d铆as mi respuesta. 驴Qu茅 mucho si, al primer paso, encontraba para tropezar mi torpe pluma dos imposibles? El primero (y para m铆 el m谩s riguroso) es saber responder a vuestra doct铆sima, discret铆sima, sant铆sima y amoros铆sima carta.鈥澛

En su carta, Sor Juana evidentemente recurre al t贸pico de la falsa modestia. La falsa modestia era un recurso de origen judicial y usado principalmente en cuestiones de 铆ndole diplom谩ticas, es decir, t贸pico creado y usado por los hombres. Sor Juana se apropia de un discurso predominantemente patriarcal y lo utiliza para sus fines, tal como Virginia Woolf dec铆a que Jane Austen hac铆a. 鈥溌緾贸mo me atrever铆a yo a tomarlo con mis indignas manos, repugn谩ndolo el sexo, la edad, y sobre todo, las costumbres? Y as铆 confieso que muchas veces este temor me ha quitado la pluma de las manos鈥︹澛

De esta manera, podemos ver que Sor Juana utiliza el lenguaje del enemigo como t谩ctica contra este mismo. Manipula las razones por las que quiere estudiar para as铆 lograr convencer a su interlocutor. Debajo de lo que su discurso denota, hay otro mensaje oculto.

Pero cuando m谩s Sor Juana da cuenta de su capacidad de dar vuelta las significaciones y valores en su conveniencia, es en el momento que se refiere a su desempe帽o en las labores de la cocina. Aislada de los estudios y obligada a trabajar cocinando y lavando, Sor Juana no se queda de brazos cruzados y utiliza aquel lugar como un espacio de estudio y reflexi贸n intelectual:

鈥淧ues 驴que os pudiera contar, se帽ora, de los secretos naturales que he descubierto estando guisando? Ver que un huevo se une y fr铆e en la manteca o el aceite y, por el contrario, se despedaza en el alm铆bar; ver que para que el az煤car se conserve fluida basta echarle una muy m铆nima parte de agua en que haya estado membrillo u otra fruta agria; ver que la yema y clara de un mismo huevo son tan contrarias, que en los unos, que sirven para el az煤car, sirve cada una de por s铆 y junto no.

El castigo en forma de encargarse de los deberes y de ocuparse de la cocina es transformado聽 por Sor Juana en una actividad cient铆fica y de aprendizaje, incluso de 铆ndole filos贸fica.聽

鈥淏ien dijo Lupercio Leonardo, que bien se puede filosofar y aderezar la cena. Y yo suelo decir viendo estas cosillas: Si Arist贸teles hubiera guisado, mucho m谩s hubiera escrito鈥

Mediante una actividad mec谩nica y repetitiva en la que no se necesita mucho esfuerzo intelectual 鈥 como es lavar, cocinar, cortar 鈥 Sor Juana deja volar su imaginaci贸n y mente. De la misma manera que Arist贸teles y los peripat茅ticos, un c铆rculo filos贸fico de la Antigua Grecia, se entregar谩n a la actividad de caminar para as铆 reflexionar y filosofar, Sor Juana lo hac铆a en su cocina. Hab铆a encontrado su propia manera de hacer filosof铆a.

As铆 es como, mediante el lenguaje, Sor Juana revierte el significado de la cocina, y del castigo en s铆, haci茅ndole frente a la idiosincrasia propia de la 茅poca. Redunda el concepto conocido de la cocina y lo convierte en un espacio individual.聽

En la cocina, Sor Juana es la due帽a de su estudio y aprendizaje, nadie la gu铆a ni la limita. Lo que est谩 estudiando y pensando no es impuesto por nadie. Sor Juana, tantos a帽os antes que alguien pusiera todo esto en palabras, hab铆a encontrado su cuarto propio.

Pero, si de defender al sexo femenino se trata, de velar por el acceso a la educaci贸n y al desarrollo intelectual de las mujeres, hubo una pionera. Mucho antes de Sor Juana y Virginia Woolf, hubo una mujer que le hizo frente a su 茅poca.


聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽* * *


En el a帽o 1364, nac铆a en Venecia Christine de Pizan, quien ser铆a m谩s tarde considerada como la primera feminista de la historia, ya que sus tratados y defensas del sexo femenino marcaron un precedente y son una influencia en los estudios de g茅nero hasta el d铆a de hoy. Christine de Pizan fue una fil贸sofa, poeta humanista y la primera escritora profesional de la historia, ya que, antes de ella, ninguna mujer hab铆a sido pagada por su creaci贸n literaria. Hija de Tomas de Pizan, un astr贸logo, alquimista y f铆sico que lleg贸 a ser canciller en la corte del rey Carlos V de Francia, tuvo una gran educaci贸n y vida intelectual desde peque帽a gracias a los accesos a los archivos del palacio. As铆, desde temprana edad, ley贸 cl谩sicos humanistas renacentistas y comenz贸 a desarrollar su vocaci贸n literaria. A los quince a帽os se cas贸 con 脡tiene du Castel, otro cortesano del rey Carlos V. Pero, luego de diez聽 a帽os de matrimonio, Christine queda repentinamente viuda con tres hijos.. De esta manera, Christine qued贸 sola y a cargo del cuidado de sus hijos, su madre y una sobrina. Fue entonces cuando decidi贸 ganar dinero escribiendo para as铆 mantener a su familia. Escribi贸 poemas, canciones y baladas que fueron de gran gusto para nobles y miembros de la realeza, quienes le pagaban por sus composiciones y declamaciones. En sus versos hay un fuerte componente autobiogr谩fico, ya que sus poemas reflejaban sus inquietudes personales y emocionales, sus dolores y penas amorosos, su vida de viuda.

En el a帽o 1399 comienza la que podr铆amos considerar su producci贸n literaria feminista, o proto feminista, ya que asentar铆a las bases del feminismo que conocemos hoy. Es en este momento en el que empieza a desarrollar un discurso que aboga por la defensa de los derechos del g茅nero femenino. Simone de Beauvoir dice en El Segundo Sexo que la escritura de Christine de Pizan es 鈥渓a primera vez que vemos a una mujer tomar su pluma en defensa de su sexo鈥.聽 Efectivamente, Christine combati贸 las difamaciones de su g茅nero. Critic贸 p煤blicamente la manera en que la mujer es retratada en Roman de la Rose de Jean Meug y Guillaume de Lorris, un popular poema medieval que se planteaba a s铆 mismo como una suerte de manifiesto sobre 鈥渆l arte de amar鈥. De Pizan conden贸 las alegor铆as que los autores hac铆an alrededor de la figura de la mujer- compar谩ndola con una fr谩gil rosa que era cogida por las manos masculinas - ya que, desde el punto de vista de Christine, aquello atentaba contra su integridad y daba una idea equivocada del g茅nero femenino.

Sus comentarios y reflexiones en torno a Roman de la Rose fueron duramente criticados y censurados, y De Pizan fue acusada de profanar una de las obras literarias m谩s importantes de la tradici贸n francesa. Aun as铆, Christine no se dej贸 callar.

En 1405 public贸 su autobiograf铆a La Visi贸n de Christine, en la cual se defend铆a de los detractores que arremet铆an en contra de ella por sus ideas. Pero fue en ese mismo a帽o cuando Christine de Pizan public贸 lo que ser铆a su tratado en prosa m谩s importante, La Ciudad de las Damas. Nuevamente una respuesta a Roman de la Rose, La Ciudad de las Damas es una obra en prosa en la que Christine de Pizan propone la creaci贸n aleg贸rica de una ciudad destinada solamente a las mujeres ilustres y honradas.聽

La obra comienza con Christine de Pizan leyendo en su estudio. Cuenta que, luego de merendar con su familia, se ha encerrado ah铆 para poder estudiar. Es entonces que comienza con la lectura del Libro de las Lamentaciones de Mateolo el que trataba en parte sobre matrimonios en que las mujeres le hac铆an la vida miserable a los hombres. Impresionada por lo que lee, dice sentir repulsi贸n y verg眉enza de su g茅nero. Piensa que es lamentable el tener que estar vinculada con todas aquellas tr谩gicas caracter铆sticas que son las femeninas. Pero entonces, en su estudio aparecen tres damas, que representan tres virtudes- Raz贸n, Derechura y Rectitud 鈥 para聽 disuadirla de dichos pensamientos y contarle sobre importantes y valiosas mujeres a lo largo de la historia. Las tres damas le dicen que construir谩n una ciudad solamente para mujeres ilustres y ejemplares. Raz贸n la ayudar谩 a quitar los juicios negativos hacia las mujeres. Derechura se encargar谩 de la construcci贸n de los muros y bellos edificios. Finalmente, Rectitud poblar谩 la ciudad con mujeres dignas e ilustres. La mencionada ciudad tendr谩 todas las virtudes femeninas, aquello ser谩 su fuerte.

La Ciudad de las Damas comienza con la siguiente imagen: 鈥溌玈entada un d铆a en mi cuarto estudio, rodeada toda mi persona de los libros m谩s dispares, seg煤n tengo costumbre鈥. Con este retrato de la escritora, atrincherada detr谩s de los libros, empieza La Ciudad de las Damas.

Podr铆amos considerar que Christine de Pizan se adelant贸 a los preceptos de Virginia Woolf, ya que ganaba dinero y ten铆a un espacio individual para escribir. Hab铆a encontrado su cuarto propio. Al igual que Woolf,聽 tambi茅n聽 estaba consciente de su condici贸n de privilegio, ya que la mayor铆a de las mujeres no ten铆an las facilidades para optar por una carrera literaria como ella. La Ciudad de las Damas, mediante la alegor铆a de la construcci贸n de una ciudad para las mujeres ilustres, al igual que Un Cuarto Propio y las cartas de Sor Juana, es un llamado a la inclusi贸n y acceso para el g茅nero femenino al estudio y vida intelectual. Es un llamado a un espacio digno para que las mujeres puedan desarrollarse intelectualmente.

鈥淪i fuera costumbre mandar a las ni帽as a las escuelas e hici茅ranles luego aprender las ciencias, cual se hace con los ni帽os, ellas aprender铆an a la perfecci贸n y entender铆an las sutilezas de todas las artes y ciencias por igual que ellos, pues aunque en tanto que como mujeres tienen un cuerpo m谩s delicado que los hombres, m谩s d茅bil y menos h谩bil para hacer algunas cosas, tanto m谩s agudo y libre tienen el entendimiento cuando lo aplican. Ha llegado el momento de que las severas leyes de los hombres dejen de impedirles a las mujeres el estudio de las ciencias y otras disciplinas. Me parece que aquellas de nosotras que puedan valerse de esta libertad, codiciada durante tanto tiempo, deben estudiar para demostrarles a los hombres lo equivocados que estaban al privarnos de este honor y beneficio. Y si alguna mujer aprende tanto como para escribir sus pensamientos, que lo haga y que no desprecie el honor sino m谩s bien que lo exhiba, en vez de exhibir ropas finas, collares o anillos. Estas joyas son nuestras porque las usamos, pero el honor de la educaci贸n es completamente nuestro鈥.聽

En La Ciudad de las Damas se encuentran muchas alusiones a obras literarias anteriores. El mismo t铆tulo parece ser una evocaci贸n a la obra De Civitae Dei de San Agust铆n. Tambi茅n hay varias referencias a pasajes b铆blicos y a otros autores medievales, como Boccacio. La misma obra es una suerte de pastiche de diferentes historias y personajes femeninos. En 茅sta nos encontramos a Safo, Minerva, Juana Borb贸n, Medea, Mar铆a Magdalena, Cleida, entre otras.

Christine de Pizan no se hace la desentendida con su 茅poca. Es m谩s, la abraza, se envuelve en 茅sta y la utiliza como marco para crear algo nuevo, quiz谩s no en su forma, pero si en su contenido. Encarna las ideas y voluntades de Virginia Woolf y Sor Juana. Mediante t茅cnicas y estilos comunes a su 茅poca, De Pizan p煤blicamente hace algo que nadie antes hab铆a hecho: defender a su g茅nero de las infamias.

Resulta interesante que, en su defensa del g茅nero femenino, Christine de Pizan haya mencionado a la poeta griega Safo.


聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽* * *


Safo de Mitilene, o tambi茅n conocida como Safo de Lesbos, fue una poeta l铆rica griega.

Nacida en la isla de Lesbos alrededor del a帽o c.a 650-610, formaba parte de una comunidad llamada thiasos que se dedicaba a preparar a las mujeres para sus matrimonios. Posteriormente, es parte de 鈥渓a casa de las servidoras de las musas鈥, en donde ense帽a a disc铆pulas m谩s j贸venes a componer poes铆a, cantar y hacer trenzas y coronas de flores. Se dedicaban a honrar y cantarle a Afrodita, la diosa de la belleza y el amor.

En la isla de Lesbos, con nadie m谩s que sus disc铆pulas y el mar, el mundo Safo parec铆a estar embriagado por lo femenino. Esta imagen podr铆a diferir a la idea que tenemos sobre el tratamiento de la mujer a lo largo de la historia y al valor que se le daba a lo relacionado con ellas.

Pero en la isla de Safo, las virtudes femeninas predominaban y eran exaltadas.聽 En Lesbos las mujeres ten铆an acceso a la vida cultural e intelectual. Safo viv铆a inmersa en una comunidad femenina, en donde las mujeres se pod铆an sentir libres para expresarse y crear a sus anchas, alejadas de la cultura que valoraba lo masculino ante todo lo dem谩s.聽 Tal vez, si establecemos relaciones, Virginia Woolf podr铆a considerar a la isla de Lesbos como un cuarto propio para Safo de Mitilene.聽

Lo anterior parece manifestarse en el contenido y forma de la poes铆a de Safo.聽 Mientras que en la antigua Grecia preponderaron los relatos y poemas 茅picos, cantos sobre acciones trascendentales en la historia que ensalzaban la figura de un h茅roe arquet铆pico, nobles guerreros y sacerdotes, resaltando virtudes masculinas y viriles que deb铆an servir de ejemplo para el pueblo griego, Safo estaba haciendo algo completamente distinto.聽

Escrita en el dialecto e贸lico de Lesbos, la poes铆a de Safo es casi completamente autobiogr谩fica y pensada para ser cantada en grupos de mujeres al honrar a la diosa Afrodita. Aquello se contrastaba con la poes铆a 茅pica, la cual era la m谩s popular en dicho per铆odo en聽 la Antigua Grecia. Obras como La Odisea o Il铆ada de Homero formaban parte de una tradici贸n que narraba grandes haza帽as y momentos hist贸ricos. Se ensalzaba la figura del h茅roe y se le pon铆a como ejemplo a seguir para el resto de la poblaci贸n. Alababan el aret茅, aquella caracter铆stica de los nobles griegos, la perfecci贸n f铆sica y moral que deb铆a servir de modelo de educaci贸n para los lectores y oyentes.

Pero Safo no hac铆a eso. Safo no hablaba sobre grandes guerras o eventos trascendentales. Safo hablaba de lo 铆ntimo, de lo sentimental. Por lo mismo, es considerada dentro del canon de nueve poetas l铆ricos, lista creada por los alumnos helen铆sticos de Alejandr铆a y que incluye a Alceo, Anacreonte, P铆ndaro, entre otros. Adem谩s, Plat贸n la catalog贸 como la s茅ptima musa.

La poes铆a l铆rica se centra en el yo, en la manifestaci贸n y reflexiones sobre sus sentimientos. En Grecia, usualmente las poes铆as l铆ricas eran cantadas acompa帽adas por la lira u otro instrumento de cuerda. La voluntad de expresar su interioridad la podemos ver en el siguiente verso, el cual podr铆amos considerar una suerte de arte po茅tica, ya que Safo est谩 se帽alando lo que ella considera valioso para cantarle.

鈥淒icen unos que una tropa de jinetes; otros que una de soldados

y otros aun, que una flota de naves

es lo m谩s bello que hay sobre la tierra negra.

Yo digo que es lo se ama鈥澛

Safo se apropia de los cantos y la escritura 鈥 predominantemente masculinos 鈥 y los da vuelta para crear un nuevo discurso. M谩s all谩 de la libertad que tiene en la isla de Lesbos, ella crea, discursivamente, un espacio metaf铆sico donde puede expresarse con franqueza y a su voluntad.

Safo tambi茅n聽 cantaba abiertamente sobre las relaciones sentimentales que manten铆a con sus disc铆pulas, convirti茅ndose en un s铆mbolo del amor entre mujeres. En sus versos se puede ver la pasi贸n y lo er贸tico de dichas relaciones.

鈥 y cuando r铆es seductora. Entonces

el coraz贸n me tiembla dentro del pecho

pues, en cuanto te miro no me sale

ni un hilo de voz,

la lengua se me traba y un sutil

fuego me recorre por debajo de la piel

mis ojos no ven nada y los o铆dos

me retumban,

el sudor se me vierte por encima, se adue帽a

de m铆 el espanto, estoy m谩s p谩lida

que la hierba y me parece

que voy a morirme鈥澛

La poes铆a de Safo se construye a partir de lo emocional y sensorial. Expone sin tapujos lo que es el amor entre mujeres, los deseos, la atracci贸n. Al hacerlo, encuentra una voz propia. Toca sobre mujeres, inquietudes y sensaciones.聽Habla, por ejemplo, de la virginidad, algo tan 铆ntimo 鈥 y nimio para los poemas que tratan sobre lo grande y 茅pico 鈥 pero que en voz de Safo es convertido en un inter茅s po茅tico. Uno que nadie antes de ella hab铆a tocado.

鈥(Novia) Virginidad, virginidad, 驴a d贸nde vas que me

(abandonas?

(Virginidad) No volver茅 jam谩s, no volver茅 jam谩s鈥 (47)


Quiz谩s, lo que Virginia Woolf, Sor Juana y Christine de Pizan estaban buscando, siempre estuvo ah铆, un poco m谩s atr谩s de ellas. Quiz谩s la tradici贸n que se forj贸 se interpuso y no les permiti贸 ver del todo. Quiz谩s lo que las une es un instinto, aquella pulsi贸n creadora que les hizo buscar lugares y formas para escribir. Todas buscaban un cuarto propio.


聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽***


Virginia Woolf, Jane Austen, Emily Bronte, Sor Juana In茅s de la Cruz, Christine de Pizan y Safo, todas ellas, a su manera, pensaron y formularon una tradici贸n de escritura femenina que est谩 presente hasta el d铆a de hoy. Abrieron un camino, encontraron la manera de crear una voz propia y alentar al resto de las mujeres a hacer lo mismo.

Ya fuera llamando al acceso de las mujeres a la vida intelectual, abriendo alternativas dentro de la misma literatura, reivindicando los temas femeninos, pusieron los cimientos de lo que ser铆a un largo camino.

Y, hasta el d铆a de hoy, en la literatura escrita por mujeres podemos encontrar reminiscencias de sus ideas y propuestas.

Lo dom茅stico como lo propio, lo dom茅stico como espacio de reivindicaci贸n y apropiaci贸n. Lo dom茅stica para hacerle frente a un sistema que ha relegado lo femenino como algo menor.聽

Autoras como Alice Munro, Elena Ferrante, Alia Trabucco, Elizabeth Strout, Natalia Ginzburg, Clarice Lispector, Mar铆a Paz Rodriguez, Marcela Serrano, Rosario Castellanos, entre otras, lo han hecho y contin煤an haciendo.聽

Dejar un comentario

Su direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada.